En la entrada anterior se describió como Tenerife entró en el punto de mira de Horacio Nelson gracias a una combinación de objetivos: piráticos, estratégicos y de prestigio. Sin embargo, aunque los ingleses pretendían dar un golpe por sorpresa, éste no pudo ser. Por un lado, porque tras la declaración de guerra de Inglaterra, el comandante general de Canarias, Antonio Gutiérrez, publicó un bando en el que se tomaban medidas para la defensa de la isla en el que se incluyeron nombramientos de distintos cargos, la organización de un sistema de atalayas de vigilancia, de un cuerpo de mensajeros a pie y a caballo y el entrenamiento de milicias. Además, desde que llegó a la isla la noticia del bloqueo del Puerto de Cádiz por el almirante Jervis, se supuso en las islas que el ataque era inminente.
Pero es que, además, el día 21 de julio un comerciante observó la presencia de la escuadra inglesa en las costas del norte de Tenerife, en dirección hacia la rada de Santa Cruz (sureste de la isla), el combate parecía entonces inminente.
Para dicha contienda, las fuerzas con las que se contaban para la defensa se pueden observar en el siguiente cuadro obtenido de una publicación del Museo Militar Regional de Canarias:
Cabe destacar del mismo, que como tropas regulares sólo se contaba con el Batallón de Infantería de Canarias (247 unidades) y los Franceses de La Mutine (110 efectivos) El resto estaba formado por voluntarios y veteranos con un entrenamiento y un material desigual.
Por su parte, los castillos, fortines y reductos para la defensa de la ciudad eran 16 y contaban con 84 cañones y 7 morteros servidos por 387 artilleros, siendo los principales enclaves los de Paso Alto (12 cañones y 2 morteros) Castillo de San Critóbal (10 cañones) Castillo de San Antonio (8 cañones) y la batería del Muelle (7 cañones) El resto estaban dotados con un número de 2 a 4 cañones y estaban repartidos por toda la costa, de tal manera que cada uno de ellos podía ser defendido desde, al menos, otros dos.
Croquis manuscrito de Nelson en el que se describen las
posiciones defensivas de Santa Cruz de Tenerife
Así que, en cuanto llegaron las noticias de los avistamientos en el norte de Tenerife, se ordenó la movilización de todas las unidades así como la preparación de la fuerza artillera de las posiciones en la costa. Por tanto, cuando llegó la flota inglesa, todo parecía dispuesto para la defensa de la ciudad.
Para dicha contienda, las fuerzas con las que se contaban para la defensa se pueden observar en el siguiente cuadro obtenido de una publicación del Museo Militar Regional de Canarias:
Por su parte, los castillos, fortines y reductos para la defensa de la ciudad eran 16 y contaban con 84 cañones y 7 morteros servidos por 387 artilleros, siendo los principales enclaves los de Paso Alto (12 cañones y 2 morteros) Castillo de San Critóbal (10 cañones) Castillo de San Antonio (8 cañones) y la batería del Muelle (7 cañones) El resto estaban dotados con un número de 2 a 4 cañones y estaban repartidos por toda la costa, de tal manera que cada uno de ellos podía ser defendido desde, al menos, otros dos.
posiciones defensivas de Santa Cruz de Tenerife
Así que, en cuanto llegaron las noticias de los avistamientos en el norte de Tenerife, se ordenó la movilización de todas las unidades así como la preparación de la fuerza artillera de las posiciones en la costa. Por tanto, cuando llegó la flota inglesa, todo parecía dispuesto para la defensa de la ciudad.
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