En primer lugar, llama la atención
el menor crecimiento de la renta de los hogares canarios con respecto a la media nacional, lo que se ha traducido en una ampliación de la distancia con respecto a la renta española. Si en el año 2003, la renta canaria se situaba en el 92,0%, en 2006 esta proporción pasó a ser del
87,1%.
Además, cuando se comparan los datos de 2007 con los de 2004 se constata que, a lo largo de los últimos años, ha aumentado la presencia relativa tanto de los hogares con menores ingresos como la de los hogares situados en los tramos de ingresos más altos. Por el contrario, el peso de los hogares con niveles medios de ingresos ha retrocedido (gráfica de la pág. 272 del Informe). Es decir, la sociedad canaria ha experimentado un
proceso de polarización que ha ido eliminando de la sociedad las rentas medias, todo ello a pesar de la bonanza económica.
Así, con este comportamiento de la renta media de las familias, no es de extrañar que la pobreza media relativa en Canarias alcance la preocupante cifra del
21% de hogares en 2006 (justo antes de la crisis) Porcentaje que aumenta al
26,8% si lo expresamos en porcentaje de
población. Tampoco extraña que el 56,1% de los hogares canarios declaren que no tienen capacidad para afrontar gastos improvistos o que el 49,2% no puedan permitirse una semana de vacaciones fuera de sus casas.

El informe, apoyándose en un trabajo previo de
Subirats i Humet (2005), afirma que, de acuerdo con las evidencias empíricas, existe una vinculación entre el nivel de vida de los ciudadanos y su nivel formativo, y, por esta razón, es frecuente que en los trabajos sobre pobreza y exclusión social se suela analizar este parámetro. Las conclusiones del trabajo de Subirats i Humet son, una vez más, poco favorables para nuestra comunidad autónoma: “
En el terreno formativo, Canarias ofrece un panorama poco alentador (…). El analfabetismo es un fenómeno significativamente importante (…). Además, el porcentaje de población con niveles educativos bajos es uno de los más elevados del Estado (…), siendo considerable el porcentaje de población que no se graduó en Educación Obligatoria ni cursó enseñanzas compensatorias” (Subirats i Humet 2005, p. 53) Estas conclusiones, sin embargo, no me resultan extrañas a la realidad en la que vivo ya que, el analfabetismo funcional de buena parte de la población menor de 20 o mayor de 60 años, es una constante para aquellos que trabajamos con las poblaciones de entornos rurales y periurbanos de la islas (
Vespinoza ha hablado de ello en su blog en distintas ocasiones).
Además de todo lo anterior, cabe recordar que Canarias destaca a nivel nacional por presentar la
mayor tasa de desempleo (25,99 %), uno de los
menores salarios medios, menos de 18.000 € brutos/año (ver gráficos de la
entrada de 21/01/2010), y una alta incidencia del subempleo, que junto con la inseguridad laboral y la alta tasa de temporalidad (37,8 en 2008 según el CES) terminan de dibuja un sombrío panorama laboral y social.
Después de leer estos apuntes, me vienen a la memoria aquellas palabras de
Adam Martín Menis (1) en su discurso de investidura en 2003: "
(...) Nuestra mayor obligación, por lo tanto, es trabaja para que los canarios consigan el marco adecuado para acercarse a la felicidad, a ese estado de tranquila alegría en que el ser humano se instala cuando su principales objetivos se van cumpliendo."
Y cómo no, también me acuerdo de lo que dijo
Paulino Rivero Baute (2) en el suyo (2007): "(...)
uno de los pilares de nuestra actuación será crear más y mejor empleo."
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(1) Adam Martín Menis (Coalición Canaria) fue presidente de Canarias entre 2003 y 2007.
(2) Paulino Rivero Baute (Coalición Canaria) es el actual presidente del gobierno canario. Comenzó su mandato con un 11,66 % de tasa de paro según la EPA y ha conseguido llevarlo al 26%, a pesar de lo cual, sigue manteniendo las más altas cotas de precariedad (temporalidad, sueldo, etc).