"Cuando Eratóstenes despertó en medio de aquella oscura noche, percibió que una presencia le observaba. Cuando se convenció de que su inquietud era el resultado de una ilusión producto de una mala transición del sueño a la vigilia, vio aquellos demoniacos ojos que lo observaban desde detrás del aparador. Cierto era que siempre había sido nervioso, muy nervioso. Pero nadie podía afirmar que estaba loco. Todos en el pueblo lo respetaban y sentían gran aprecio por sus lúcidos consejos. Quizás, la enfermedad había agudizado su sentidos. Quizás, ahora podía percibir lo que antaño había permanecido oculto.
Al menor movimiento de Erastóstenes, aquella maldita presencia desaparecía por entre las sombras. Pero, al poco, volvía. Aquellos dos luceros iluminados le observaban y si prestaba atención, incluso, podía escuchar la entrecortada respiración del mismísimo Lucifer.
Noche tras noche, su visitante de medianoche acudía presto a la cita. Él permanecía inmóvil, sin decir palabra, atento al menor movimiento. Durante horas enteras duraba aquel estado de alerta y, en todo ese tiempo, no apreciaba intención alguna en aquel extraño ser. Seguía agazapado, mirándolo... tal como lo venía haciendo, noche tras noche.
No pudo más, tuvo que abandonar aquella habitación y confesarle a su hijo lo que venía atormentándolo durante todas aquellas noches. Pronto, la noticia corrió por el pueblo. El párroco fue a la casa de aquel ilustre vecino y bendijo sus paredes con agua bendita. También habló con el obispo y acordó con éste elevar el caso a donde fuera necesario para que viniera un exorcista desde Tenerife o, si fuera necesario, desde la Península.
Sin embargo, su hijo Porfirio, de ánimo inquieto y racional, decidió ocupar aquella maldita estancia. Su objeto era desenmascarar el fenómeno que venía sucediendo desde ya hacía varios meses. Observación y clasificación de los hehos. Esas eran sus armas. No tardó mucho en descubrir la causa de aquellas aterradoras apariciones."
Estimados lectores, este relato está basado en hechos reales que me contaron no hace mucho (por supuesto, he cambiado los nombres de los protagonistas y he adornado un poco su vida interior) Pero, sin embargo, todos los hechos aquí contados son ciertos. ¿Son capaces de ponerse en el lugar de Porfirio y descifrar el enigma de la habitación del misterio?
Dos pistas:
1- La habitación de Eratóstenes estaba ubicada en una vieja casa canaria con suelos de madera. En una de las casas vecinas había una tienda de ultramarinos.
2- La aparición, en contra de lo que pudiera parecer, no fue debida a Draco Malfoy.
Ahí queda eso.
Al menor movimiento de Erastóstenes, aquella maldita presencia desaparecía por entre las sombras. Pero, al poco, volvía. Aquellos dos luceros iluminados le observaban y si prestaba atención, incluso, podía escuchar la entrecortada respiración del mismísimo Lucifer.
Noche tras noche, su visitante de medianoche acudía presto a la cita. Él permanecía inmóvil, sin decir palabra, atento al menor movimiento. Durante horas enteras duraba aquel estado de alerta y, en todo ese tiempo, no apreciaba intención alguna en aquel extraño ser. Seguía agazapado, mirándolo... tal como lo venía haciendo, noche tras noche.
No pudo más, tuvo que abandonar aquella habitación y confesarle a su hijo lo que venía atormentándolo durante todas aquellas noches. Pronto, la noticia corrió por el pueblo. El párroco fue a la casa de aquel ilustre vecino y bendijo sus paredes con agua bendita. También habló con el obispo y acordó con éste elevar el caso a donde fuera necesario para que viniera un exorcista desde Tenerife o, si fuera necesario, desde la Península.
Sin embargo, su hijo Porfirio, de ánimo inquieto y racional, decidió ocupar aquella maldita estancia. Su objeto era desenmascarar el fenómeno que venía sucediendo desde ya hacía varios meses. Observación y clasificación de los hehos. Esas eran sus armas. No tardó mucho en descubrir la causa de aquellas aterradoras apariciones."
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Estimados lectores, este relato está basado en hechos reales que me contaron no hace mucho (por supuesto, he cambiado los nombres de los protagonistas y he adornado un poco su vida interior) Pero, sin embargo, todos los hechos aquí contados son ciertos. ¿Son capaces de ponerse en el lugar de Porfirio y descifrar el enigma de la habitación del misterio?
Dos pistas:
1- La habitación de Eratóstenes estaba ubicada en una vieja casa canaria con suelos de madera. En una de las casas vecinas había una tienda de ultramarinos.
2- La aparición, en contra de lo que pudiera parecer, no fue debida a Draco Malfoy.
Ahí queda eso.
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