En noviembre del año pasado estuve en Sicilia. Lo que más me sorprendió de esta isla, es la elegancia de sus gentes. Los campesinos, cuando hacen un cuarto de apero, lo hacen bien. Normalmente son de planta rectangular y sus proporciones transmiten sensación de sencillez y robustez. Igualmente, se caracterizan por sus columnatas dóricas que descansan sobre una plataforma escalonada (que no parece muy funcional para introducir la maquinaria en el almacén, pero bueno, queda bonito) y por presentar un capitel dividido en tres piezas muy decorativas. Sin embargo, es palpable que han sacrificado la estética al incluir una especie de viga gruesa y lisa que recorre toda la alineación de columnas, sirviendo como riostra. La siguiente foto, la saqué en un cultivo de olivos de Agrigento.
¿Quizás, tenía que haberle hecho caso a mi mujer y haber comprado una guía?
0 comments:
Post a Comment